¿Qué decirle a una chica para enamorarla?

 Introducción

– Si te cuesta iniciar una charla con una chica que te gusta.
– Si siempre terminás en conversaciones aburridas o no sabés qué decir.
– En una cita querés saber qué hacer para hacer toda una experiencia divertida, emocionante e interesante.
– Si querés que ella realmente disfrute de estar con vos y se sienta atraída.
– Si ya buscaste en demasiados Vídeos, Blogs o
Wikihow y no te fueron de ayuda.

¡Entonces este es el post indicado para vos!

Algunas de las preguntas más frecuentes que suelen hacerme son: ¿Cómo inicio una conversación? ¿Qué decirle a una chica? ¿Debo tener frases armadas de antemano?

Uno de los principales problemas a la hora de entablar una conversación con una mujer es que todo parece estar yendo bien y de repente su interés pareciera simplemente desaparecer, sus respuestas se acortan e incluso uno comienza a sentirse un desastre, deseando tener la habilidad de saber lo que ella está pensando.

A todos nos ha pasado alguna vez que no sabemos qué decir a la hora de entablar una conversación o que se generan silencios incómodos. Lo cierto es que no es tan difícil como muchos piensan, y sin embargo, muchos hombres terminan en conversaciones aburridas y rara vez una chica tiene una noche inolvidable con ellos.

¿Por qué?

Porque terminan haciendo las mismas cosas aburridas, predecibles, tediosas que los últimos 100 chicos anteriores hicieron y que simplemente no funcionan.

Imaginen que una chica se encuentra en otra cita con un hombre al azar que no conoce y él comienza a hacerle las mismas preguntas que ha escuchado siempre.

“¿Y de dónde sos originalmente?”, “¿Cuál es tu trabajo?”, “¿Qué estudias?”, “¿Por qué elegiste esa universidad?”, “¿Dónde te gustaría vivir? “,” ¿Dónde te gustaría ir de vacaciones? “, O incluso hablar sobre el CLIMA! ¡SÍ! Ese último, definitivamente, es el tema de conversación de una noche inolvidable…

Lo peor es que hay una creencia en que la solución a esto son los “Abridores” o frases pre-armadas y no puedo negar que yo solía pensar de esta forma. Una vez un chico me escribió: “Si solo tuviera una frase perfecta para iniciar una conversación todo lo demás simplemente fluiría.”

De la misma manera muchos hombres también buscan esa frase perfecta, ese abridor todo terreno, para así ganar la atención instantáneamente y que cualquier chica quede encantada hacia nosotros… pero lamento decir que no funciona de esta forma.

Aquellos que inconscientemente sientan necesarias técnicas o frases de levante será porque no se sienten lo suficientemente buenos para conquistarlas. Los hombres con mayor éxito son quienes no las ven a ellas por encima de sí mismos. De ese modo su juego se vuelve simple y natural. Es así que en este libro les daré las herramientas para mejorar las conversaciones, flirtear y conectar con mujeres de manera sexual.

 

¿Qué decirle a una chica para enamorarla? – Abridores

¿Qué decirle a una chica para enamorarla?

¡Saludos!

En respuesta a la mayoría de preguntas que me hacen otros lectores, dejó acá algunos abridores de cómo iniciar una conversación efectiva con una mujer.

Abridores cortos de opinión:

Para empezar se acercan a una chica o grupo y dicen: “¡Hola, necesito una opinión femenina!”, y luego:

  1. ¿Ustedes qué piensan de cortar una relación vía mensaje de texto?
  2. En una pelea a muerte entre ALF y ET, ¿Quién gana? (o cualquier personaje ficticio similares que se les ocurra)
  3. ¿Rock o Reggaetón? (o cualquier tema que puedan debatir)
  4. Decir te amo cuando estás borracho, ¿Cuenta?
  5. Chicas, ¿Qué piensan sobre la igualdad de género? ¿Me compran un trago?

Y eso es todo, hasta acá llega el libro.

¡Un abrazo!




¿Qué? ¿Demasiado corto para un libro?

¡Pero son abridores, y funcionan!

¡¿Acaso esperaban nuevas frases infalibles?! Ok, les voy a contar una historia.

Había una vez, hace mucho mucho tiempo, un chico el cual era poco extrovertido y tenía un gran problema. Era incapaz de entablar una conversación con una chica sin ponerse nervioso o saber qué decir.

Comenzó a leer libros sobre seducción, estudiar habilidades sociales y aprender de otros que sabían más. Así era que cuando salía a bares con ellos y los veía teniendo éxito, siempre les preguntaba: “¿Qué le dijiste a esa chica?” “¿Cuál fue tu abridor con esa otra?” “¿Cómo iniciaste la conversación?”
¡Oh si! Este chico hacía demasiadas preguntas…

¡¿Y qué pasó?!

Que él comenzó a escribir y crear líneas según lo que los otros le habían comentado que le funcionaba.

Él escribió y escribió constantemente durante largo tiempo.

¿Y qué sucedió?

Que a diferencia de los demás, a él no le funcionaban estas frases.

Como bien sabrán, este chico era yo en mis inicios (y si no lo sabían ahora sí). Y así como me pasaba a mí, muchos chicos que también se inician quieren saber que decir. Lo cierto es que hoy en día no tengo idea de lo que le digo a una chica cuando comienzo a hablarle.

 

Es sabido que sólo el 20% de la interacción son palabras, y el resto son tu actitud, el lenguaje corporal, vibración, presencia, y así sucesivamente. Lo importante no es el “QUÉ” decimos sino el “CÓMO”, y sin embargo, las preguntas siempre son las mismas. ¿Qué le digo? ¿Cómo inicio una conversación? Haciendo de ese 20% de la interacción como lo principal.

Podría poner cientos de frases y preguntas para que repitan, las cuales podrían llegar a sonar “bonitas”, así como las que mencione al principio del capítulo. El tema es que dudo que realmente puedan ser de utilidad. Lo digo en serio, podrían encontrar miles de frases en blogs o foros pero ninguna realmente hacerlos sentir satisfechos.

¿Por qué?

Porque en frío y sentados en sus casas estas frases podrían sonar atractivas e interesantes, las cuales se amoldarían a cualquier situación. Pero cuando están en el bar o en el boliche… o en el campo de batalla como muchos lo ven… todo cambia porque estamos nerviosos, no es el momento adecuado o al final ella no es tan atractiva como pensaba.

Quizás la pregunta correcta sea:

¿Qué es lo que estamos sintiendo cuando nos comunicamos con ella? ¿Cuál es nuestra mentalidad? ¿Qué transmitimos? Esas son las preguntas más adecuadas al momento de iniciar una conversación. Porque es mucho más poderoso ser algo atractivo en vez de decir algo atractivo. Esa debería ser nuestra meta.

 

¿Qué decirle a una chica para enamorarla? – Problemas de buscar la “frase perfecta”

En un inicio, cuando recién comenzaba en el área de la seducción tenía un cuaderno lleno de frases con las cuales podía comenzar una conversación hasta finalmente besarla. Mis anotaciones estaban escritas, tachadas y reescritas. Intentaba perfeccionarlas hasta el hartazgo como si intentará encontrar el algoritmo perfecto del levante.

Probablemente con el tiempo que dedique a estudiar “abridores” (frases pre-armadas) y seducción podría haber desarrollado una cura contra el cáncer o haber sido físico nuclear… o quizás no, pero bueno. El punto es que durante mucho tiempo mi preocupación giró en torno a encontrar la frase perfecta creyendo que era lo “importante”.

Ahora, ¿Por qué la mayoría de los hombres creemos esto?

El abridor no sólo está ligado a qué decir sino también a iniciar una conversación, lo cual muchas veces, por una cuestión de ansiedad, puede sernos muy difícil. Ésta, pienso yo, es una de las razones más importantes por las cuales los abridores reciben tanto protagonismo. Si no hablamos con ninguna mujer, cuando pretendemos hacerlo, será una noche frustrada. De esas noches que nos posamos en el bar con el vaso a la altura del pecho observando a los demás como se divierten a nuestro alrededor sintiéndonos miserables. ¡Oh, sí!

No es que haya algo malo de por sí con tener una frase pre-armada, a veces pueden ser divertidas y útiles. El problema radica cuando lo tomamos como algo necesario para “mantener la conversación” o “impresionarla” porque eso oculta de trasfondo la búsqueda de su validación, poniéndola por encima de nosotros. Inconscientemente nos estaríamos diciendo que debemos esforzarnos más para conquistarla o impresionarla. Buscamos una frase perfecta para mostrarnos “cool” o más interesantes porque en realidad no nos estaríamos considerarnos de esa forma.

Otro de los problemas tiene que ver muchas veces con no asumir la propia responsabilidad a la hora de fallar con las mujeres. Culpamos a la frase para evitar nuestra responsabilidad y no trabajar el problema de fondo. “Oh este abridor no funciona” pero quizás tartamudeabas y tus manos temblaban mientras le escupías en la cara… pero claro, definitivamente deberíamos cambiar la frase porque no funciona.

Ejemplo:

loco y estupido amorVamos a un ejemplo donde un coach de seducción le dice a uno de sus estudiantes que opener usar en un grupo de mujeres. Puede ser cualquier cosa como: “¡Hola, te vi y me gustaste!” o “¡¿Quiénes mienten más los hombres o las mujeres?!” o si prefieren “¡Por vos mataría una ballena a chancletazos!”… Da igual.

El coach lo usa y funciona a la perfección porque es completamente congruente con ese abridor. Él está acostumbrado a caminar directamente a las chicas y decir “Te ves genial”, y que no parezca espeluznante o extraño por su lenguaje corporal y actitud.

Pero entonces su estudiante que ni siquiera puede mantener el contacto visual, que está sumamente nervioso y no puede sonreír, sale eyectado con respuestas como “tengo novio” o “Perdete” o simplemente con silencios incómodos junto a risitas picaras del grupo.

¿Por qué?

Porque incluso si las palabras que dice sonaran geniales, la ejecución, la actitud detrás de las palabras, el lenguaje corporal y otros factores de la comunicación estarían enviando un mensaje completamente opuesto de lo que esas palabras significaban. El mensaje que él estaría enviando es de alguien temeroso, inseguro, negativo, desesperado, dramático, degenerado… ok ok tampoco tanto. El punto es lo que la chica recibiría más allá de las palabras.

Ahora quizás estés pensando, “yo no tengo problemas en ir a hablarle a una chica, no temblequeo, sólo que no sé QUÉ decirle”. Bien, lo que pasa es que aún estaríamos buscando su validación, e inconscientemente es lo que vamos a comunicar. No importa las palabras bonitas que le estemos diciendo, lo que le vamos a estar transmitiendo es lo que inconscientemente estamos pensando: “necesito una frase para impresionarla”.

¿Por qué?

Porque aún la vemos a ella por encima nuestro.

¿Y con esto qué sucede?

Que es ahí cuando tendremos la sensación de que debemos esforzarnos para conseguirla. Será ahí cuando la pondremos a ella como premio y todo lo que digamos será usado en nuestra contra (así que tendremos derecho a permanecer en silencio).

Y he ahí una importante diferencia: el coach no cree necesitar una frase (más allá de si la usa o no) porque no la pone a ella por encima de él, sino que establece una relación entre iguales. Pero el estudiante que sí la ve por encima si cree necesitar de la frase y por más que digan lo mismo, comunican mensajes diferentes. Como resultado la chica sentirá que hay algo raro en el estudiante, que no era genuino, congruente o auténtico, y entonces lo rechazará.

Como dije antes, no es que esté mal buscar abridores o conversaciones pre-armadas pero lo cierto es que en su mayoría no nos van a servir de mucho. Si tratamos de hacer lo que otros ya hicieron pero que no es congruente con nuestra personalidad probablemente fallemos.

Incluso si recibimos una respuesta positiva, como el “¡Oh, gracias!” Lo más probable es que sólo vamos a permanecer allí pensando: “¡Genial! ¿Pero qué hago ahora?!”
Muchos chicos me contaban como fluían sus conversaciones cuando hablaban con chicas que no les interesaban, mientras que, cuando se trataba de mujeres que les gustaban, me confesaban que tenían problemas, que la conversación no fluía y todo quedaba en la nada. Su pregunta era como debían actuar frente a estas “mujeres” que les gustaban.

“Siento que, si yo tuviese dos o tres temas para echar mano, sé que podría mejorar y conseguir mujeres que me gustan más”, me escribió un chico.

En el capítulo tres de Seduction Simplified, “La chica 10”, hablo del error de creer que debemos actuar distinto según qué tan atractiva consideramos a una chica. La lógica de este pensamiento reside en que cuanto más atractiva es una mujer, mayor la dificultad para seducirla, lo cual va a determinar nuestro comportamiento y modo de levantarla.

Un error de esto es creer que las mujeres se ven a sí mismas del mismo modo que las vemos nosotros. Podríamos decir que no va a depender tanto de su belleza física sino más bien de su necesidad emocional y autoestima, en definitiva, como ellas se ven a si mismas.

Del mismo modo, nuestro atractivo y la atracción que generemos en ella va a depender más de la percepción que tengamos de nosotros mismos y nuestra necesidad emocional.

Si la sobrevaloramos, sin duda nos vamos a sentir más nerviosos, vamos a actuar torpemente y es probable que la sintamos fuera de nuestro alcance. De esta manera, ella lo sentirá también. Las mujeres ven atractivos a los hombres que se perciben igual o ligeramente “por encima” de ellas. Si creemos que necesitamos una frase divertida para levantarla difícilmente ella nos verá atractivos.

Conclusión

No es que no haya frases elocuentes, que enamoren o que realmente tengan un impacto profundo en ellas, solamente que no deberíamos enfocarnos en la frase en sí, no va a depender de eso. Si una frase funciona muy bien, lo más probable es que ella ya se sintiera atraída antes de que nos acercaramos.

Entonces ¿Qué hacer?

Mientras seamos 100% congruentes y honestos podremos decir lo que sea. No hay frases incorrectas cuando son con honestidad. Podes encontrar más acerca de cómo tener una personalidad atractiva aquí.

Es una cuestión de cambiar nuestra mentalidad: No necesitamos decir nada especial para atraerla. Solía pensar que para levantar una mujer necesitaba decir algo interesante, hacerla reír, recibir tres indicadores de interés y pasar a otra fase…

Cuanto menos pensemos en que decir o hablar con una mujer más nos pondremos concentrar en la interacción en sí. Podremos interesarnos genuinamente en la conversación y responder con naturalidad, en vez de, estar pensando en la siguiente frase que decir.

Cuanto menos cosas pasen por nuestra cabeza, más tiempo tendremos una conversación divertida, interesante y emocionante con ella.

Es en base a prueba y error, a los rechazos, a los momentos incómodos cuando la conversación comenzara a fluir por la experiencia ganada. Es ahí cuando nuestras conversaciones fluirán naturalmente. Se volverán divertidas e interesantes.

Claro, va a tomar un tiempo hasta que comencemos a ganar experiencia pero es como cualquier otra habilidad. Solo tengamos en cuenta de no estar a la espera de que ella responda algo como: “Oh si tómame ahora mismo en tu cama” cada vez que iniciemos una conversación. El hecho de recibir una reacción es positivo. Juguemos con esa reacción y pasemos a otra conversación.

Es así bajo la experiencia y verla a ella como una igual cómo tenemos que iniciar una conversación con una chica. Eso es en lo que debemos centrarnos, no en las palabras.

 

¿Qué decirle a una chica para enamorarla? – ¿Cómo encender el Mecanismo de atracción más importante?

Mecanismo de atracción

¿Cuál es su súper modelo o actriz favorita? Imagínenla. Yo me voy a imaginar a Jennifer Aniston que aunque ya esté mayor aún me gusta (y no, no pueden imaginar a la misma). Ahora imaginen que la tienen a su lado.

¿Cómo les hace sentir? ¿Les gusta? Voy a suponer que sí, ya que es su favorita.

¿Qué pasaría si pudieran hacer que ella sintiera todo eso que nosotros experimentamos con igual o mayor intensidad? Lo único que necesitamos hacer es activar sus mecanismos de atracción.

¿Cómo?

Bueno, no es la estatura (aunque eso ayuda), no son los músculos (aunque eso ayuda), no es ser rico (aunque eso ayuda), no es la fama (aunque eso ayuda) ni tampoco cuantas chicas nos deseen (aunque eso realmente ayuda).

Entonces, ¿qué es?

Es a lo que todos estos rasgos apuntan: NUESTRO ESTATUS.

No hablo de un estatus superficial (aunque eso ayuda) sino de algo mucho más profundo. Las mujeres no juzgarán nuestro estatus por nuestros bienes materiales, cuantos tragos les compremos o si tenemos una cara bonita. Pero si lo harán por nuestro comportamiento y que tan necesitados actuemos frente a ellas.

 

Inversión Emocional

Otro tema que toco en mi libro “Seduction Simplified”, que sin embargo, lo considero lo suficientemente importante para volverlo a hablar. Un elemento de la personalidad que determina el atractivo de un individuo, es su comportamiento y necesidad emocional.

Se habla de que en los tiempos prehistoricos las mujeres consideraban más la personalidad, el status y la jerarquía de su potencial pareja, teniendo en mente la necesidad de protección y sus chances de supervivencia. La presencia (o ausencia) de estos aspectos son medidos por las mujeres mediante la observación – más o menos consciente – del comportamiento masculino.

Cuando hablamos de comportamiento nos referimos a cómo alguien se comporta frente a otras personas y también a cómo los demás se comportan frente a él; dos aspectos íntimamente ligados, ya que en cierta forma los demás nos tratan así como se lo permitamos.

Un componente importante del comportamiento es la necesidad emocional. En la mayoría de los casos, la atracción que genera la personalidad de una persona es inversamente proporcional a su necesidad emocional.

Las personas con una alta necesidad emocional suelen ser menos atractivas e invierten emocionalmente en los demás mucho más de lo que los demás invierten en ellas. Priorizan la percepción de otras personas sobre la suya. Buscan la aceptación de los demás por sobre la de sí mismos.

Esta actitud se comunica subconscientemente con nuestro comportamiento, y una mujer (o persona) generalmente puede descifrar cuando estamos siendo más necesitados intuitivamente. No invertir emocionalmente puede ser difícil cuando nos encontramos frente a una mujer muy atractiva ya sea por idealización o miedo a perderla.

De la misma forma, las mujeres también pueden ser necesitadas. A pesar de que para los hombres también es un aspecto poco atractivo, no es tan determinante como lo es para una mujer.

Así mismo, es importante observar que la mayoría de las mujeres se sienten igual de atraídas por hombres que demuestran tener potencial para ser exitosos, aunque en el momento de conocerlos aún no lo sean. Como ejemplos, podríamos pensar en un universitario con altas aptitudes que aún no termina su carrera, un pintor con poco dinero que pinta obras maestras, un talentoso bailarín que aún no consiguió un papel estelar o un empresario tenaz que atraviesa un mal momento.

 

El poder

Mario Luna, uno de los coach más importantes en España, hace referencia a “regalar el poder” como algo similar a la “necesidad emocional”. Él dice que para los mecanismos de atracción “regalar nuestro poder” es el principal error que podemos cometer, y además, el más invisible.

¿Por qué?

Porque regalar nuestro poder nos hace perder su atracción pero no su aprobación. Es ahí donde muchos hombres creen ganar puntos con ella “seduciéndola”, ¡Oh la hice reír 3 veces!, cuando lo que en realidad están ganando son unas palmaditas en su espalda por esforzarse demasiado y ponerle toda su atención. Eso es regalar tu poder.

También quienes piensan la frase perfecta de ante mano, sin darse cuenta y antes de que siquiera empiece el juego de verdad, REGALAN SU PODER.

Otra forma puede ser hablando de cosas que no nos interesan intentándonos aferrar a cualquier hilo de conversación al que ella muestra algún signo de interés. Todo por el simple hecho de mantener la conversación, como si la cantidad de palabras que dijéramos representara lo próximo que estaremos de su cama. Debemos sacarla a ella de nuestro centro del universo.

También, muchas veces, cuando un chico se encuentra frente a una mujer que le atrae, él sobrereacciona. En simples palabras experimentan una reacción emocional demasiado intensa y demasiado rápida ante el comportamiento de una chica.

Por ejemplo es muy común cuando una mujer atractiva pone una mueca de desaprobación a un chico, él se viene abajo, o se asusta o se enfada. Si ella le hace una seña de aprobación o lo toca, le cambia la cara como si le hubiera ganado la lotería y se viene arriba. Cuando ella habla, sin darse cuenta, se gira rápidamente para escucharla y no perderse detalle. Y si le dice o preguntan algo, él ya están respondiendo antes sin siquiera entender la pregunta. Ellos se aceleran y comienzan a hablar acelerado.

Recuerden esto, lo reactivo es repulsivo.

Por eso es fundamental que no reaccionemos más que ella, porque en una interacción, la persona que reacciona menos suele ser la que tiene más poder emocional sobre la otra.
Como dice Mario, para las mujeres nuestro “poder” es igual de atractivo que para nosotros, podría ser, su culo, sus tetas y el ingrediente principal de su atractivo.

Pero seamos sinceros, yo ya llevo desde 2008 estudiando seducción y estuve con increíbles mujeres, y sin embargo, a veces la cago, a veces yo regalo mi poder por error. A veces le ocurre a Mario y lo mismo con el 99% de los hombres. A todos alguna vez nos pasó, es algo humano, el tema es aceptarlo y seguir adelante. No pretender hacerlo perfecto.

Es así entonces que les propongo con la próxima chica, incluso si sólo interactuamos con ella durante unos segundos, hacer la siguiente experiencia: En lugar de reaccionar como una ratón asustadizo, saquemos el león que tenemos adentro y… reaccionemos menos.

¿Cómo lo hacemos?

Ralenticemos nuestros movimientos, como si estuviéramos casi en cámara lenta. Respiremos profundo, ocupando espacio y tomemos tiempo antes de responder. Mantengámonos relajados y tranquilos, sin importar lo que diga o haga. No sobre reaccionemos. No cambiemos nuestro comportamiento por llamar su atención. Tampoco supliquemos por su aprobación. No hagamos nada por ella que no haría por nosotros (por ejemplo: seguirla, comprarle un trago, etc …). Una actitud que me gusta proyectar es demostrarles a ellas que pueden irse cuando quieran. No intento retenerlas hablando de más, o acercándome si se alejan.

Cuando vayamos a decirle algo, mirémosla a los ojos antes de hacerlo. Y si no tenemos toda su atención simplemente no decimos nada porque incluso si las puntas de nuestros pies están dirigidos hacia ella cuando los de ella no, estamos regalando nuestro poder.

Recuerden que más allá de los consejos la verdadera independencia emocional es algo que lleva tiempo desarrollar. Es un proceso interno más complejo que nos permitirá ser verdaderamente honestos.

Si estamos ahí frente a una chica pensando en:

– ¿Cómo la impresiono?
– ¿Qué hago para gustarle?
– ¿Cómo hago para que tenga sexo conmigo?

Estaremos regalando nuestro poder y siendo más necesitados. Lamentablemente esto es lo que le ocurre a la mayoría de los hombres cuando hablan con una mujer atractiva. Esto sin duda no es lo mejor para hacer.

Como dije antes, esto a ocurrir por ponerle a ella por encima nuestro. En vez de preguntarnos si somos lo suficientemente buenos para conquistarla, deberíamos preguntarnos si ella tiene algo de interesante más allá de su atractivo. Porque ponderarla solo por su belleza sin duda nos hará sentir más nerviosos, actuar torpemente y es probable que la sintamos fuera de nuestro alcance. Ponderarla será una de las principales razones por las cuales regalemos nuestro poder.

Por eso veamos cada interacción en una forma en mejorar nuestras habilidades y a nosotros mismos. De vuelta, no para acostarnos con ella sino para desarrollarnos. Si terminamos en su cama es porque definitivamente vamos por buen camino.

Pero entonces, ¿Debemos llevar la iniciativa, debemos avanzar cuándo es el momento?
Claro que sí. El tema es no hacerlo desde una actitud necesitada. Mario dice: entremos “a la tienda” a “probarnos los pantalones”, no a “comprarlos”. Porque tener claro que los queremos comprar también sería regalarle nuestro poder.

Probemos interactuar con ellas DESDE EL PODER, SIN REGALARLO, y díganme: “¿Qué diferencias notan? ¿Cambian sus gestos? ¿Empiezan a actuar como unas niñitas tímidas que se sonrojan?

 

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