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¿Quién soy?

Mi nombre es Germán Mühlenberg. Desde 2008, me dedicó al estudio y a la investigación de las dinámicas sociales y las relaciones interpersonales, desempeñándome como coach durante 5 años en Levantart, la principal academia de coaching social, liderazgo y seducción en Latinoamerica.

Soy autor del libro “Seductor Infalible” publicado en las mejores librerías de Argentina en el año 2014. Fue también publicado en inglés en Amazon como “Seduction Simplified”. Esencialmente mi libro busca el desarrollo personal, y de esta forma, tener un mayor éxito con las mujeres. Que tan atractivo te percibas ante una mujer es directamente proporcional a la cantidad que has invertido en vos mismo, tanto física como emocionalmente. El auto-desarrollo y el ser un hombre atractivo son inseparables.

La decisión más difícil de mi vida

Ya había pasado casi un año y todos mis intentos para seducirla habían sido en vano…

Bastarda… Maldita bastarda…

Todo comenzó en una madrugada de primavera del año 2008. Me encontraba sentado en mi cuarto frente al monitor parpadeando desolado sin una idea de como conquistarla. Encendí el televisor, uno pequeño y viejo que se encontraba sobre la mesita de luz, el cual tenía mala señal. Nunca fui de mirar mucha televisión, y tampoco recuerdo por que la encendí. Supongo que buscaba distraerme. La furía y frustración me consumían por intentos fallidos de levantarla y ser solo su amigo.

Bastarda, seguía pensaba.

Haciendo zapping, me detuve en una entrevista a dos sujetos llamados Martín Rieznik y Miguel Tabaschek. En ese momento los sujetos eran dos desconocidos y aparecían en un noticiero de un canal nacional anunciando el emprendimiento de una academia de seducción. Sin duda, la noticia me atrajo y puse atención. Martín explicaba que a veces los hombres culpan a las mujeres cuando no se dan cuenta de que son ellos mismos quienes cometen los errores. Esa frase quedó rebotando en mi cabeza durante varios minutos. Fue en ese momento que comencé a pensar: “¿y si soy yo el que está haciendo las cosas mal?”. De repente, toda la bronca se convirtió en entusiasmo.

Por supuesto, me inscribí. No fue fácil y admito que era extraño. Los prejuicios eran muchos.

Es frecuente escuchar decir que todas las mujeres son iguales, aludiendo a que actúan con mala intención. Mi primera lección aprendida sobre seducción fue que quizás no eran ellas las que estaban equivocadas sino yo al momento de querer levantarlas. Y fue desde entonces que empecé a encarar el asunto de otra manera y obtener respuestas diferentes. Un error que solía repetir era darles mucho a las mujeres (esforzarme demasiado) sin que fuera recíproco. Creía que si demostraba que era un buen chico con ellas me iban a valorar más (pobre iluso).

No demostraba más que una actitud pobre y muy necesitada. Y sin embargo yo las culpaba a ellas, ¿Cómo terminaban con hombres que no las valoraban como yo? ¿Por qué salían con tipos menos atractivos? Realmente creía que las mujeres estaban muy confundidas. Pero fue entonces cuando empecé a entender que yo estaba equivocado: si todo dependía de los demás no podía cambiar nada. Sin embargo ahora, podía hacer algo: cambiar mis actitudes y comportamientos; y así cambiaron sus respuestas. Dejé entonces de pensarme como una víctima de los abusos de las mujeres y de intentar seducirlas buscando su aprobación.

Hace ya muchos años desde aquel entonces, y mi vida se convirtió en algo mucho más que sólo encontrar mujeres. Obviamente siguen siendo parte de mi felicidad, pero no el todo. Desarrollarme de forma atractiva no significa para mí decir las mejores líneas o acostarme con el mayor número de mujeres. Significa tener un crecimiento paulatino de mostrar vulnerabilidad, marcar límites emocionales, tomar riesgos y equivocarme. No fue algo que sucediera de la noche a la mañana.
Tu éxito con las mujeres será una consecuencia de una vida rica y sustancial. Ellas se sienten atraídas hacia los hombres que creen en sí mismos. Que saben lo que quieren. Que viven la vida con orgullo y no dejan que otros se la dicten. Lo digo en serio, empezar a estudiar seducción fue una de mis decisiones más difíciles de mi vida, pero también una de las mejores. Dar ese primer paso me ayudo a dar muchos otros en diferentes ámbitos de mi vida.

Pero esta, esta fue sólo mi experiencia. ¿Cuál será la tuya?

Martín Rieznik

“En cuento a Germán, es uno de los pioneros en proponerse estudiar la seducción científica en Argentina. Es también uno de los coachs de campo más experimentados en América Latina, sino el más.”

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