Es domingo por la noche después del fin de semana. Visitaste a unos amigos, miraste tu programa favorito, hiciste la lavandería y doblaste la ropa o tal vez simplemente estuviste en el sillón todo el día. Mientras vas a la cama, te preparás para todo lo que viene la próxima semana: estar encerrado en la oficina, quedar atrapado en el tráfico o tratar con gente que no querés. Entonces, cuando te acostás para ir a dormir, sacás tu teléfono y comenzás a ver fotos de personas felices por todas partes: viajando por mundo, fiestas, parejas, comidas exóticas, casamientos, bebés o gatos adorables.
Esto te hace preguntarte: ¿soy tan feliz como debería ser? ¿Cuáles son mis sueños incumplidos? ¿Estoy haciendo aquello que quiero en mi vida?En la historia de la humanidad, tanto en la literatura oriental como en la occidental, podemos encontrar una increíble diversidad de definiciones de la felicidad. Este es un tema ampliamente discutido, y aun así es bastante desconcertante.
Según una encuesta realizada por el psiquiatra Robert Waldinger sobre cuáles eran los objetivos más importantes en la vida de los jóvenes de hoy, el 80% de los encuestados dijo que «ser millonario». Y no solo eso, la mitad de ellos también querían ser famosos. Así que trabajamos duro para conseguir esas cosas, pero, ¿son en realidad las más importantes en la vida para nuestra felicidad?
Para muchos, la felicidad no existe pero hay momentos agradables. Para otros la fórmula más lógica de la felicidad es tener mayor placer y evitar el dolor. Vivimos en una generación que quiere gratificación instantánea. Si queremos ver una película, entonces buscamos en Netflix o HBO. Si queremos comprar algo, tenemos entrega el mismo día en Amazon. Si queremos una cita, tenemos Tinder. Ya ni siquiera necesitamos pasar por esos momentos incómodos de antes. No tenemos esa incertidumbre de no saber qué va a suceder sino que, simplemente, deslizamos a la derecha.
A pesar de que las comodidades en la vida se han vuelto mejores en cualquier estándar a considerar, más personas se sienten desesperanzadas, depresivas y solas. La taza de suicidio se incrementó alrededor del mundo. Hay un gran vacío tragándose a las personas y no debemos ser clínicamente depresivos para sentirlo. Muchas personas, tarde o temprano, se preguntan, ¿Es esto todo lo que hay en la vida?
Creo que el hecho de no saber que es realmente la felicidad es lo que nos genera tanta confusión y sufrimiento en la vida. Y el primer paso para entenderlo es por qué tan a menudo podemos ser infelices. Nuestro cerebro no fue diseñado para hacernos felices, sino para que sobrevivamos. Más que buscar el placer y mayores comodidades deberíamos aceptar nuestras fallas, miedos y dejar de evitar nuestros problemas para confrontar nuestras verdades más dolorosas. De esa manera podemos encontrar mayor honestidad, responsabilidad, coraje y satisfacción en nuestra vida, que en consecuencia, nos dará más felicidad.
En este libro, y utilizando acontecimientos de mi propia vida, no doy una solución rápida, pero si explico los factores primarios que determinan la felicidad, y de esa forma, lograrlo de manera sorprendentemente simple.