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Como hablarle a una mujer por primera vez: Problemas de buscar la “frase perfecta”

como hablarle a una mujer por primera vez

Como hablarle a una mujer por primera vez: En un inicio, cuando recién comenzaba en el área de la seducción tenía un cuaderno lleno de frases con las cuales podía comenzar una conversación hasta finalmente besar a una chica. Mis anotaciones estaban escritas, tachadas y reescritas. Intentaba perfeccionarlas hasta el hartazgo como si intentará encontrar el algoritmo perfecto del levante.

Probablemente con el tiempo que dedique a estudiarabridores(frases pre-armadas) y seducción podría haber desarrollado una cura contra el cáncer o haber sido físico nuclear… o quizás no, pero bueno. El punto es que durante mucho tiempo mi preocupación giró en torno a encontrar la frase perfecta creyendo que era lo “importante”.

Ahora, ¿Por qué la mayoría de los hombres creemos esto?

El abridor no sólo está ligado a qué decir sino también a iniciar una conversación, lo cual muchas veces, por una cuestión de ansiedad, puede sernos muy difícil. Ésta, pienso yo, es una de las razones más importantes por las cuales los abridores reciben tanto protagonismo. Si no hablamos con ninguna mujer, cuando pretendemos hacerlo, será una noche frustrada. De esas noches que nos posamos en el bar con el vaso a la altura del pecho observando a los demás como se divierten a nuestro alrededor sintiéndonos miserables. ¡Oh, sí!

No es que haya algo malo de por sí con tener una frase pre-armada, a veces pueden ser divertidas y útiles. El problema radica cuando lo tomamos como algo necesario para “mantener la conversación” o “impresionarla” porque eso oculta de trasfondo la búsqueda de su validación, poniéndola por encima de nosotros. Inconscientemente nos estaríamos diciendo que debemos esforzarnos más para conquistarla o impresionarla. Buscamos una frase perfecta para mostrarnos “cool” o más interesantes porque en realidad no nos estaríamos considerarnos de esa forma.

Asumir la Responsabilidad

Otro de los problemas tiene que ver muchas veces con no asumir la propia responsabilidad a la hora de fallar con las mujeres. Culpamos a la frase para evitar nuestra responsabilidad y no trabajar el problema de fondo. “Oh este abridor no funciona” pero quizás tartamudeabas y tus manos temblaban mientras le escupías en la cara… pero claro, definitivamente deberíamos cambiar la frase porque no funciona.

Vamos a un ejemplo donde un coach de seducción le dice a uno de sus estudiantes que opener usar en un grupo de mujeres. Puede ser cualquier cosa como: “¡Hola, te vi y me gustaste!” o “¡¿Quiénes mienten más los hombres o las mujeres?!” o si prefieren “¡Por vos mataría una ballena a chancletazos!”… Da igual.

El coach lo usa y funciona a la perfección porque es completamente congruente con ese abridor. Él está acostumbrado a caminar directamente a las chicas y decir «Te ves genial», y que no parezca espeluznante o extraño por su lenguaje corporal y actitud.

Pero entonces su estudiante que ni siquiera puede mantener el contacto visual, que está sumamente nervioso y no puede sonreír, sale eyectado con respuestas como “tengo novio” o “Perdete” o simplemente con silencios incómodos junto a risitas picaras del grupo.

¿Por qué?

Porque incluso si las palabras que dice sonaran geniales, la ejecución, la actitud detrás de las palabras, el lenguaje corporal y otros factores de la comunicación estarían enviando un mensaje completamente opuesto de lo que esas palabras significaban. El mensaje que él estaría enviando es de alguien temeroso, inseguro, negativo, desesperado, dramático, degenerado… ok ok tampoco tanto. El punto es lo que la chica recibiría más allá de las palabras.

Ahora quizás estés pensando, “yo no tengo problemas en ir a hablarle a una chica, no temblequeo, sólo que no sé QUÉ decirle”. Bien, lo que pasa es que aún estaríamos buscando su validación, e inconscientemente es lo que vamos a comunicar. No importa las palabras bonitas que le estemos diciendo, lo que le vamos a estar transmitiendo es lo que inconscientemente estamos pensando: “necesito una frase para impresionarla”.

¿Por qué?

Porque aún la vemos a ella por encima nuestro.

¿Y con esto qué sucede?

Que es ahí cuando tendremos la sensación de que debemos esforzarnos para conseguirla. Será ahí cuando la pondremos a ella como premio y todo lo que digamos será usado en nuestra contra (así que tendremos derecho a permanecer en silencio).

Y he ahí una importante diferencia: el coach no cree necesitar una frase (más allá de si la usa o no) porque no la pone a ella por encima de él, sino que establece una relación entre iguales. Pero el estudiante que sí la ve por encima si cree necesitar de la frase y por más que digan lo mismo, comunican mensajes diferentes. Como resultado la chica sentirá que hay algo raro en el estudiante, que no era genuino, congruente o auténtico, y entonces lo rechazará.

Como dije antes, no es que esté mal buscar abridores o conversaciones pre-armadas pero lo cierto es que en su mayoría no nos van a servir de mucho. Si tratamos de hacer lo que otros ya hicieron pero que no es congruente con nuestra personalidad probablemente fallemos.

Incluso si recibimos una respuesta positiva, como el «¡Oh, gracias!» Lo más probable es que sólo vamos a permanecer allí pensando: «¡Genial! ¿Pero qué hago ahora?!»

Muchos chicos me contaban como fluían sus conversaciones cuando hablaban con chicas que no les interesaban, mientras que, cuando se trataba de mujeres que les gustaban, me confesaban que tenían problemas, que la conversación no fluía y todo quedaba en la nada. Su pregunta era como debían actuar frente a estas “mujeres” que les gustaban.

“Siento que, si yo tuviese dos o tres temas para echar mano, sé que podría mejorar y conseguir mujeres que me gustan más”, me escribió un chico.

El error de creer que debemos actuar distinto según qué tan atractiva consideramos a una chica. La lógica de este pensamiento reside en que cuanto más atractiva es una mujer, mayor la dificultad para seducirla, lo cual va a determinar nuestro comportamiento y modo de levantarla.

Un error de esto es creer que las mujeres se ven a sí mismas del mismo modo que las vemos nosotros. Podríamos decir que no va a depender tanto de su belleza física sino más bien de su necesidad emocional y autoestima, en definitiva, como ellas se ven a si mismas.

Del mismo modo, nuestro atractivo y la atracción que generemos en ella va a depender más de la percepción que tengamos de nosotros mismos y nuestra necesidad emocional.

Si la sobrevaloramos, sin duda nos vamos a sentir más nerviosos, vamos a actuar torpemente y es probable que la sintamos fuera de nuestro alcance. Las mujeres ven atractivos a los hombres que se perciben igual o ligeramente “por encima” de ellas. Si creemos que necesitamos una frase divertida para levantarla difícilmente ella nos verá atractivos.

Conclusión

No es que no haya frases elocuentes, que enamoren o que realmente tengan un impacto profundo en ellas, solamente que no deberíamos enfocarnos en la frase en sí, no va a depender de eso. Si una frase funciona muy bien, lo más probable es que ella ya se sintiera atraída antes de que nos acercaramos.

Entonces, Como hablarle a una mujer por primera vez

Mientras seamos 100% congruentes y honestos podremos decir lo que sea. No hay frases incorrectas cuando son con honestidad.

Es una cuestión de cambiar nuestra mentalidad: No necesitamos decir nada especial para atraerla. Solía pensar que para levantar una mujer necesitaba decir algo interesante, hacerla reír, recibir tres indicadores de interés y pasar a otra fase…

Cuanto menos pensemos en que decir o hablar con una mujer más nos pondremos concentrar en la interacción en sí. Podremos interesarnos genuinamente en la conversación y responder con naturalidad, en vez de, estar pensando en la siguiente frase que decir.

Cuanto menos cosas pasen por nuestra cabeza, más tiempo tendremos una conversación divertida, interesante y emocionante con ella.

Es en base a prueba y error, a los rechazos, a los momentos incómodos cuando la conversación comenzara a fluir por la experiencia ganada. Es ahí cuando nuestras conversaciones fluirán naturalmente. Se volverán divertidas e interesantes.

Claro, va a tomar un tiempo hasta que comencemos a ganar experiencia pero es como cualquier otra habilidad. Solo tengamos en cuenta de no estar a la espera de que ella responda algo como: “Oh si tómame ahora mismo en tu cama” cada vez que iniciemos una conversación. El hecho de recibir una reacción es positivo. Juguemos con esa reacción y pasemos a otra conversación.

Es así bajo la experiencia y verla a ella como una igual cómo tenemos que iniciar una conversación con una chica. Eso es en lo que debemos centrarnos, no en las palabras.

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