Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

¿Por qué el 90% de los consejos para enamorar a una mujer fallan?

Las preguntas son siempre las mismas y todos quieren los mejores consejos para enamorar a una mujer dejando de lado conceptos más importantes. 

La gente siempre pregunta consejos para enamorar a una mujer:

– “¿Cómo enamorar a una chica?
– “¿Qué decirle a una chica para enamorarla?
– “¿Cómo acercarme a una chica?
– “¿Todas las mujeres son iguales?
– “¿Cómo recuperar a mi ex novia?

consejos para enamorar a una mujer

La razón por la que la mayoría de los consejos para enamorar a una mujer no funcionan es porque no se centran en el problema. El hecho radica en que la mayoría de estas técnicas intentan compensar déficits de la personalidad. Procuran encubrir el problema, pero no lo solucionan porque los temores e inseguridades seguirán estando.

Muchas personas que buscan mejorar sus vidas amorosas tienen creencias que los ubican por encima o debajo del sexo opuesto. Estas creencias surgen de las Narrativas Culturales que se dan por sentadas de una manera determinada en nuestra cultura. Las Narrativas Culturales quizás sean uno de los principios fundamentales que la mayoría de los libros o consejos no abarcan y que nos afectan, en mayor o menor medida, a todos nosotros en nuestras vidas románticas.

Estamos constantemente influenciados por cómo deberían ser nuestras relaciones, el amor, el sexo, etc. Incluso antes de que podamos imaginar lo que nos gusta. Asumimos que son reales porque las vemos en la vida cotidiana, como en la escuela, la familia, los medios de comunicación y solemos aprobarlas sin realmente preguntarnos qué son. El problema es que muchas de ellas pueden causarnos daños. Algunos ejemplos de estas narrativas son:

Narrativas Sobre el Sexo

 

Con el comienzo de la Edad Media en la Europa católica, la Iglesia imponía a la sociedad medieval que el sexo sólo estaba permitido dentro del matrimonio y debería tener una finalidad exclusiva para la reproducción. Categorizaba al sexo como algo malo o impuro, y que desearlo o fantasearlo estaba mal de alguna u otra manera.

En aquellas épocas, las condiciones de salud y educación distaban mucho del acceso al que gozamos hoy en día. Mucha gente vivía en una pobreza extrema y apenas tenía para comer. Tener hijos sugería consecuencias graves y no solo por atravesar el parto sino también alimentarlos. Incluso para un hombre adinerado, para quien mantener a sus hijos no era un problema, necesitaba asegurarse que fueran propios. Por esta razón este tipo de narrativas ayudaban a mantener la fidelidad y más control sobre las mujeres. También son un ejemplo claro de las premisas que fueron pasando en generaciones y hoy en día no se justifican.

Lo cierto es que la mayoría de las personas disfrutan, piensan y fantasean sobre el sexo y no hay nada de malo sobre eso. El problema es para aquellos que toman estas narrativas como algo cierto e inmoral, lo cual, les puede generar mucha culpa. Cada vez que intentamos encubrir o reprimir un deseo, en este caso disfrutar del sexo, se generan consecuencias como baja autoestima, vergüenza o comportamientos de auto-sabotaje.

Esto también puede hacer difícil comprometerse o tener relaciones saludables. Es importante para cualquier relación sana aceptar nuestros deseos así como también aceptar los deseos de nuestra pareja sin sobre-reaccionar o juzgarlos.

Narrativas Sobre el Amor

Las narrativas acerca del amor y el romanticismo se han colocado en una posición muy idealizada. Volviendo nuevamente a la Edad Media, el amor hasta podía llegar a verse como una enfermedad mental donde las personas actuaban de forma irracional como fugarse con parejas ajenas, tomar malas decisiones al punto incluso, de matar por amor.

Fue después de la revolución industrial cuando la sociedad se fue estabilizando y ya no había necesidad de acordar matrimonios por razones económicas o políticas. A partir de ahí fue que el amor comenzó a verse de una forma más romántica, de auto-realización y meta a alcanzar. También fue donde nació esta narrativa junto al romanticismo, un movimiento cultural que se desarrolla en Europa desde fines del Siglo XVIII y durante la primera mitad del XIX.

Felices para siempre…

Otro aspecto de esta narrativa es que solamente es exitoso si dura para siempre. Los estudios por diversos biólogos y antropólogos demuestran que esto no es cierto. Un equipo del Albert Einstein College of Medicine hizo un estudio con diferentes parejas. Este estudio fue explicado por el neurólogo David J. Linden en su libro La brújula del placer. Se obtuvieron escáneres cerebrales de los sujetos mientras contemplaban una fotografía de la cara de la persona amada. Los resultados indicaron que en la mayoría de los casos las personas no se enamoran de por vida. Esa idea de mantener una relación juntos, cueste lo que cueste, mantiene esta idealización romántica que hace daño si va por encima del respeto mutuo. A veces, lo mejor es simplemente terminar esa relación y que cada uno siga adelante.

En la cultura occidental, muchos de nosotros idealizamos el amor y lo vemos como “la solución a todos nuestros problemas”. Son las películas de amor, los cuentos de hadas, las historias de princesa, la cultura pop, “los finales felices” de Disney, poemas y muchos otros lo que alimentan esta narrativa.

Ahora, ¿Cuál es el problema con todo esto?

Que son nuestras relaciones las primeras victimas. Todos estos mensajes de alguna forma nos dicen que: “solo hay un amor verdadero para toda la vida”, “si encontramos el amor nada de lo demás importa”, “que el amor lo puede todo y lo resolverá”, o “que el amor justifica incluso comportamientos que no son saludables”. Y porque idealizamos el amor, también lo sobrestimamos.

Una nota muy interesante de Mark Manson llamada “Love is not enough” crítica a John Lennon por ser idealista e inconsistente con canciones como: “All you need is love” cuando en su vida personal abandonó a uno de sus hijos y golpeó a sus dos esposas.

Entendamos que tener relaciones saludables requiere más que pasión, emoción o amor. Entendamos que el éxito de nuestras relaciones depende de valores más profundos. Si nos encontramos en una relación en la que continuamente realizamos comportamientos que nos lastiman o lastiman a nuestra pareja entonces el amor por si solo no es suficiente, no es una buena relación.

Con esto no quiero decir que el amor es algo malo de por sí o que no haya parejas que duren para siempre. Sin duda es una experiencia muy importante en la vida de cualquier persona. Pero cuando se pondera el amor entonces lo más probable es que ignoremos valores fundamentales como la honestidad, el respeto y el compromiso con las personas que queremos. Si el amor es la solución a todos nuestros problemas, ¿Por qué molestarse con todas las demás cosas difíciles?

¿Y cómo es que estas narrativas nos afectan?

Bien, ya hablamos de lo que son las narrativas culturales y como afectan nuestras creencias. Sin embargo, también contamos con nuestras experiencias personales traumaticas que tienden a amplificar estas ideas generando así un mayor daño.

Por ejemplo:

– Hay una narrativa que habla acerca de las mujeres como manipuladoras, maliciosas y frías, y en nuestra última relación vivimos una infidelidad, esto ratificará que ellas son de esta manera.
– Si de niños eramos burlados por nuestra apariencia, de adultos podríamos combinar ese trauma con los estándares de la sociedad sobre la belleza y generarnos una obsesión con nuestra imagen.
– Tener una madre o un padre autoritario o negligente que afecta a futuro nuestra manera de ver el género opuesto.

Brecha de inferioridad y Comportamientos de Compensación

 

Esta combinación de las narrativas y experiencias traumáticas pueden generar lo que se llama la “Brecha de la inferioridad”. Esto significa que una persona cree implícitamente que hay una diferencia entre su valor como individuo y un sexo o género especifico, y por ende, necesita de una acción para compensarlo. Como dije en un inicio, esto ocurre en la mayoría de las personas que buscan mejorar sus vidas amorosas porque adoptan una creencia que los ubica por encima o debajo del sexo opuesto.

Por ejemplo:

– Un hombre pone a las mujeres por encima de él entonces creerá necesario compensarlo con ciertos comportamientos, regalos o frases.
– Las mujeres a veces llegan a hacer lo mismo por amor. Quizás él no la trata bien pero el problema para ella no esta en como la trata sino en que ella no vale lo suficiente para su amor, por lo tanto, necesita demostrárselo.
– Un hombre que pondera el sexo por sobre todo buscara las frases más elocuentes para conseguir la mayor cantidad de mujeres.

Como dijimos antes, estas personas creen necesitar de cierta acción para compensar esta brecha de inferioridad. A estos comportamientos se los llama “comportamientos de compensación”. Son aquellos que hacemos no porque lo deseamos realmente, sino por miedo a que nos desaprueben o no nos quieran. No solo estos comportamientos son poco atractivos sino que incluso des-balancean una relación a favor de quién tenga más poder.

Lo peor es que la mayoría de los consejos en Blogs, Youtube o libros promueven este tipo de comportamientos. “Di esto”, “haz lo otro”, “espera tres días para responder”…

Cada vez que veamos una persona por encima nuestro que nos haga sentir que debemos mejorar para obtenerlo, vamos a tener comportamientos de compensación. Son aquellas personas que intentan mostrarse más “cool” o exitosos de lo que son, que aparentan saber más de lo que realmente saben, que no son abiertos a sus necesidades, valores o a su pasado.

Las películas románticas están repletas de estos comportamientos como si fueran algo normal. Por ejemplo: “intentar decir algo para impresionar”, “manipular”, “perseguir”, etc. En la realidad, una relación sana es donde cada uno se expresa como se siente y su pareja lo toma o lo deja. Si lo deja hay una incompatibilidad de valores y probablemente no sea una buena relación.

Incluso aquellos que adoptan una actitud apática para no impresionar o mostrarse necesitados de forma que sean percibidos más atractivos, paradójicamente, están teniendo un comportamiento de compensación porque no están siendo auténticos. Esconden sus emociones y no se muestran como realmente son pretendiendo dar una imagen más positiva. En el fondo, lo único que demuestran es que les importan demasiado lo que los demás piensen de él.

Los comportamientos de compensación son universalmente poco atractivos y generan rechazo por actuar de forma desesperada.

Estos comportamientos además de ser poco atractivos constan de tres problemas:

1- Refuerza la baja autoestima: Si necesitamos de un comportamiento para gustarle al resto, esto reforzará de que somos insuficientes.
2- Son agotadores: Toman mucha energía ya que nunca sabremos si estamos en lo correcto: ¿Dije la frase correcta? ¿Le hable demasiado pronto?
3- Inhiben la confianza entre personas: La confianza es uno de los valores fundamentales en las relaciones. Si sentimos que necesitamos de ciertos comportamientos para merecer la aceptación jamás estaremos seguros si nos aprecian por nuestras acciones o por lo que somos realmente.

Conclusión

Si la mayoría de los consejos de seducción fallan es porque se enfocan en dar consejos que terminan siendo utilizados como “comportamiento de compensación” y no en trabajar sobre el problema de fondo que es la “Brecha de Inferioridad”. Quizás uno de los errores más grandes y más comunes en la gente que falla en las citas es buscar solucionar sus problemas con otras personas en vez de ellos mismos.

Estas son estrategias fallidas porque buscan la solución fuera de si mismo y no es algo que puedan controlar. Cuando intentamos completarnos o sentirnos íntegros en base a otras personas, no hacemos más que alejarlos y hacernos sentir más miserables. La base de cualquier persona atractiva es aquella que esté orgullosa de sí misma y de quién es. Es aquella que no esta dispuesta a comprometer eso para alguien que no la valora.

Sin embargo, todo el mundo esta tan enfocado en comportamientos de compensación como: “Cómo hacer que alguien guste de mi”, “cómo enamorar” “cómo hacer que los demás me aprueben” o “cómo tener más sexo”.

Lo cierto es que no podemos controlar esas cosas, son otras personas, son externas. Lo que podemos controlar es a nosotros mismos. Si nos volvemos mas felices con nuestras vidas entonces otras personas felices se sentirán atraídas hacia nosotros.

¿Por qué entonces se recomiendan tanto estas técnicas?

Si en muchas ocasiones, las técnicas y consejos pueden llegar a tener un efecto positivo es porque actúan en forma de placebo generando gran motivación en un inicio. También puede que los consejos te ayuden un poco a mejorar por el simple hecho de estar expuesto a más mujeres. Pero no es el mejor camino. Si se toman las técnicas como la solución, no curará el problema sino que lo disimula. Generará una personalidad incongruente e in-autentica por repetir frases o actuar de ciertas formas para agradarle a los demás, pero en el fondo, seguirá buscando la aceptación y aprobación.

Es entonces que la solución a la brecha de inferioridad se encuentra dentro de un concepto sencillo: vulnerabilidad. El simple acto de exponernos en aquello en lo que nos sentimos inseguros y miedosos, sorprendentemente, elimina todo temor.

Sin embargo, la mayoría de las personas no practica la vulnerabilidad porque es difícil. Nos desafía a enfrentar inseguridades, temores, vergüenza y superar ansiedades y rechazos. Pero es bajo este proceso que la vulnerabilidad construye la autoestima y la confianza con los demás. El problema seria ver la vulnerabilidad como otra técnica, porque en ese caso se volvería a tener un comportamiento de compensación. Mucha gente que aprende el concepto de vulnerabilidad piensa: “¡Okay entonces hablo de mis emociones y listo, seré más atractivo para todos!”. No es así como funciona, es un error utilizar la vulnerabilidad en forma de obtener lo que uno desea, en este caso, alcanzar en sexo, porque no se esta siendo autentico.

Recuerden, los “comportamientos de compensación” son aquellos que hacemos no porque lo deseamos realmente sino por miedo a que nos desaprueben o no nos quieran. Aquellos que sienten necesitar técnicas o frases de levante es por un sentimiento de disminución frente al otro a quien se quiere conquistar. Las personas con mayor éxito son quienes no ven al sexo opuesto por encima de sí mismos. Son aquellos que no sienten que deban hacer nada especial para ganárselos. De ese modo su juego se vuelve simple y natural.

 

Si te gustó la publicación quizás puedas encontrar interesantes los cursos. ¡Gracias por leer!

Deja un comentario

Cerrar menú