personalidad atrayente

Polarización, personalidad atrayente

Cuando le comentamos algo inesperado a una chica, cuando le decimos a alguien que nos gusta, cuando expresamos nuestra opinión sobre un tema controversial, cuando le llamamos la atención a alguien por algo, estamos polarizando.

Polarizar es una manera honesta de expresarse y mostrar independencia emocional. Son acciones o frases que generan algo en los demás. Muchas veces polarizar genera sorpresa: una persona está esperando algo y se encuentra con otra. La polarización es una forma muy poderosa de generar atracción. Uno se expone a ser rechazado y a caerle mal a algunas personas, pero también consigue generar emociones y deseos en otras.

Como los demás conceptos de nuestro desarrollo personal, es importante no tomarlo exclusivamente como una técnica de levante, ya que dejaría de ser honesta la polarización. Polarizar, de hecho, está muy relacionado con la autenticidad, con no ser predecible, con hacerle sentir al otro una “montaña rusa” de sensaciones. Quienes no polarizan tienden a caer en conversaciones aburridas. A mucha gente no le gusta polarizar como una forma de evitar la confrontación y los temas controversiales, lo cual es una actitud pobre y poco atractiva. Intentan caerle bien a todo el mundo y lo que consiguen es no ser ni amados ni odiados por nadie. La realidad es que no se muestran como son, no se están exponiendo.

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No solo en la seducción es utilizada la polarización sino también en ventas, en las publicidades, en una película para atraparte con la trama (de hecho en los trailers de la película es donde más intentan polarizar mostrando las mejores partes de la película). El marketing intenta polarizarte y muchas de las frases de levante buscan polarizar. Una frase polarizadora podría ser: “ey, necesito una opinión… mi mejor amigo se separó ¿cuánto tiempo debería esperar para acostarme con su novia?”. Como se imaginarán, nunca me levanté una chica diciendo esto, pero ese no era verdaderamente el punto.

Efectivamente estaba polarizando, y  un 50% entendía que no hablaba en serio. Sin embargo, el fin estaba en exponerme al rechazo, priorizar mi perspectiva ante la situación. Hacer este tipo de ejercicio como precalentamiento me servía para desarrollar mi confianza y perder el temor al rechazo. Después todo resultaba más fácil.

Al demostrar interés o decir que algo nos gusta, estamos polarizando. Diciendo que algo nos disgusta, también. Esto no significa ponernos en posturas de capricho, decir siempre todo lo que se nos pasa por la cabeza o discutir con todo el mundo, sino en ser vulnerables y hablar honestamente; defender nuestros puntos de vista aunque eso nos exponga a un juicio negativo. Si algo no nos gusta, decirlo.

Una chica nos da vueltas cuando la invitamos a salir, podemos ser claros y decirle: “si no estás interesada en que nos veamos, no hay drama”. Si te dice que sí, bien. Si te dice que no, también; no lleva a nada perder tiempo en alguien que no tiene verdadero interés. Es importante, sin embargo, ser comprensivo, respetuoso, ponerse en el lugar de la otra persona. No se trata de ser intolerante.

La confrontación, que a veces implica polarizar, está muy relacionada con la atracción y difícilmente podamos atraer a alguien si en algún momento no confrontamos. Alguien que no polariza, tiene miedo y es necesitado ante los demás, no será sincero por temor de molestar a una mujer. Probablemente, tampoco se animará a usar la ropa que le gusta por miedo a lo que piensen los demás.

Los hombres que no polarizan, normalmente caen en lo que se conoce como “zona de amigos”.  Puede que reciban la aprobación de las mujeres pero difícilmente generen atracción.  En cambio, quienes se exponen y expresan sus deseos honestamente sin buscar todo el tiempo validación externa, suelen despertar atracción e interés en los demás. Puede que mujeres que ni se interesaban por nosotros, de repente se vuelven altamente atraídas. Es importante entender que la polarización nos sirve para generar emociones y no podemos pretender gustarle a todo el mundo.

Debemos aprender a convivir con el rechazo de quienes no comparten nuestras opiniones, actitudes o puntos de vista. La recompensa será lograr relaciones más honestas con personas que realmente se interesen en nosotros.

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